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La mujer que fuma

La mujer que fuma

Cuando se habla del impacto de los cambios sociales en la salud, ¿cómo se ve este impacto en la relación mujer/cigarrillo?

Desde hace años la mujer, que era "la cuidadora del fuego del hogar", debió salir a trabajar para ayudar a su esposo en la manutención del matrimonio y de sus hijos. Este fue un paso trascendental. Comenzó a relacionarse con gente del sexo opuesto, tal vez no hacía a tiempo para volver a comer a casa, una ligera vianda era suficiente, al mismo tiempo entretenía esos minutos de descanso con sus compañeros de trabajo fumando como ellos. Y así poco a poco fue adquiriendo las enfermedades que hasta entonces eran casi privativas del varón: cáncer de pulmón, de vejiga, infarto de miocardio, trombosis. Otras como el cáncer de mama, aumentó en las fumadoras. En estudios realizados en Canadá y EEUU con dos grupos de mujeres sanas, el riesgo de contraer cáncer de mama fue mayor en las mujeres que comenzaron a fumar en la juventud sobre todo si el consumo era de alrededor de 25 cigarrillos diarios. El tabaquismo es el responsable de entre el 25% y el 35% de los casos de cáncer de vejiga femenino, y de entre el 40 y 60%, del masculino. El tabaco también actúa como cofactor en las infecciones por HPV, produciendo verrugas genitales y se registran casos de cáncer de vulva en mujeres jóvenes, cuando históricamente esta patología era de la mujer anciana.

Es habitual encontrar en la fumadora los ojos enrojecidos, tos y catarro crónicos por la irritación que produce el humo.

El cigarrillo siempre estuvo más bien asociado a los hombres. ¿A partir de cuándo y por qué motivos "tomó" también a las mujeres?

En parte el problema comenzó con la liberación de la mujer, con la salida laboral y el advenimiento de la TV que publicitaba el tabaco y mostraba como símbolo de elegancia y sofisticación el tener un cigarrillo entre los dedos. Muchas se iniciaron en el vicio ingenuamente y no pudieron o no supieron evaluar la trascendencia de lo que hacían.

Otro punto de inflexión fue el retorno de los combatientes de la Segunda Guerra Mundial. Estos hombres habían recibido en forma gratuita y a discreción cigarrillos en el frente, fueran o no fumadores. Al volver a casa, muchos de ellos iniciados en el vicio contagiaron el hábito a sus mujeres.

Lamentablemente, comprometieron su salud y la de sus hijos … y ¡cuánto les iba a costar abandonar el hábito! Hoy en día, gracias a la información y a los grupos de ayuda y a ciertos medicamentos, se ha conseguido en parte revertir esto último pero requiere esfuerzo y la elección del método más adecuado.

Cómo afecta a la piel de la mujer?

La mujer que fuma, sobre todo la fuerte fumadora, tiene la piel grisácea, ajada. Pierde su tersura natural. La acción vasoconstrictora de la nicotina reduce la circulación periférica y la piel recibe menos oxígeno. Se muestra envejecida prematuramente y el cabello se torna quebradizo. El fumar produce arrugas alrededor de la boca porque la permanencia del cigarrillo entre los labios obliga a la contracción de los músculos de la cara. Provoca mal aliento, tinción de los dientes, enfermedad de las encías, problemas dentales, voz ronca, dedos y uñas de las manos manchados de amarillo.

Qué pasa con respecto a la menopausia?

Existen dos mecanismos de acción del humo del tabaco en la precocidad de la menopausia:

  1. Una acción directa sobre los centros nerviosos por la nicotina, que compromete la secreción hormonal femenina.
  2. Los componentes del tabaco inducen ciertas enzimas metabolizadoras, que degradan las hormonas esteroideas. (Rosenberg de Brasil, Kay-Tee K. de Inglaterra)

La importancia del tabaquismo ante la menopausia precoz debe ser valorada, ya que la misma se asocia con frecuencia a otras alteraciones.

La mujer necesita el estrógeno para ingresar el calcio en sus huesos pero la nicotina se lo impide, ya que los disminuye. Esta disminución lleva a producir en estas mujeres el doble de fracturas debido a osteoporosis (sobre todo de cabeza de fémur) que en las no fumadoras. El tabaco y la menopausia configuran entonces una asociación de riesgo.

Qué sucede en relación a las enfermedades cardiovasculares?

El tabaquismo aumenta el riesgo de hipertensión arterial y una mayor frecuencia de coronariopatías.

(Lancet. 1977 y American Journal of Obstetrics and Gynecology, 1990)

Las enfermedades cardiovasculares aumentan proporcionalmente al número de cigarrillos consumidos. El infarto de miocardio se produce por isquemia o trombosis coronaria o por la suma de ambos mecanismos.

Otro cuadro debido al tabaquismo es la claudicación intermitente: después de caminar algunos metros, la mujer fumadora debe detenerse por dolor en los miembros inferiores, calambres, etc.

El uso de anticonceptivos hormonales está formalmente contraindicado para las fumadoras ya que los mismos, sumados al tabaco, incrementan el riesgo cardiovascular.

Los cigarrillos bajos en alquitrán y nicotina son un mito: producen el mismo daño que los normales.

Puede darse infertilidad/esterilidad en mujeres que fuman?

En Dinamarca, Olsen y colaboradores comprobaron el retraso de la concepción entre las fumadoras en ese país donde el tabaquismo tiene la prevalencia más alta de Europa.

En Inglaterra, en 1986 se estudiaron 17.032 mujeres durante 11,5 años y se encontró una significativa disminución de la fertilidad cuanto más fuerte era el hábito de fumar.

Está demostrado que la fecundidad se encuentra comprometida dado que las cifras de abortos espontáneos se incrementan en un 20% en las madres que fuman menos de un atado diario y en un 35% en las que fuman más de esa cantidad. Son frecuentes también entre las fumadoras, hemorragias genitales, placenta previa, desprendimiento de placenta normo inserta, rotura prematura de membranas y embarazo ectópico. El doble de los recién nacidos de madres fumadoras presentan depresión grave. La mortalidad perinatal para las fuertes fumadoras llega al 15,15%, es decir que se muere un bebé cada 6 partos.

No se debe descartar tampoco la aparición de tumores malignos en niños y adultos, hijos de madres que fumaron durante la gestación.

El cigarrillo provoca trastornos menstruales?

El cigarrillo puede ocasionar alteración de los ciclos menstruales.

Por efecto del disbalance hormonal y al aumento de andrógenos suprarrenales, pueden observarse incremento de la vellosidad, aumento de la adiposidad abdominal y tuforadas de calor.

(New Engl. J. of Med 1991)

Qué pasa con su entorno?

El humo del tabaco es dañino, tanto el que aspira el fumador (corriente principal o mainstream) como el que se desprende del extremo incandescente del cigarrillo en los intervalos en que no se fuma (corriente lateral o sidestream). El humo de la corriente lateral contiene cantidades superiores de sustancias tóxicas, carcinógenos y mutágenos a la del humo de la corriente principal.

Por lo dicho anteriormente, daña tanto a la fumadora como a sus convivientes. Si éstos son niños pequeños o en edad escolar, tienen más probabilidades de problemas de oído que tardan en curar tres veces más que la de los hijos de las no fumadoras, cólicos post-prandiales, trastornos en el sueño, retardo en el aprendizaje. El bebé que lacta rechaza muchas veces la leche materna que le llega contaminada con nicotina.

Un verdadero drama que se ve aumentado en las fumadoras es el de la Muerte en la cuna o Muerte súbita del lactante. Ese desgraciado episodio del bebé que se acuesta a dormir y no despierta nunca.

Dijo el erudito y poeta Petrarca -Cuántas esperanzas se lleva el viento- "Asumir la maternidad como una feliz y sagrada responsabilidad es empezar a hacer algo para que el viento no se lleve las esperanzas de un hijo sano".