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TRASTORNOS RELACIONADOS CON EL CONSUMO DE DROGAS: ¿ESTÁN NUESTROS HIJOS EN RIESGO?

TRASTORNOS RELACIONADOS CON EL CONSUMO DE DROGAS: ¿ESTÁN NUESTROS HIJOS EN RIESGO?

Dr. Gustavo G. Kasparas

Algunas personas consideran el abuso de drogas o la drogadicción estrictamente como un problema de determinados grupos sociales. Muchos tienden a describir a la gente que usa drogas como a personas moralmente débiles o que tienen tendencias criminales, y están convencidos, a veces erradamente, de que "esto en mi familia nunca puede suceder".

Otros ven el consumo de drogas como una forma de recreación, una manera de divertirse. Se consideran "consumidores sociales" y creen, equivocadamente, que tienen la situación bajo control.

Algunos grupos de nuestra sociedad sostienen creencias falsas respecto de ciertas drogas en particular. Por ejemplo, suponen que la marihuana no provoca ningún daño, y desconocen que interfiere en el poder de recordar y aprender nueva información, retarda los reflejos, lo que puede afectar el desempeño en los deportes y otras actividades físicas, hace que algunas personas se sientan deprimidas y nerviosas o que se imaginen que les va a pasar algo malo, y causa problemas similares a los ocasionados por fumar tabaco, como predisponer a padecer bronquitis e infecciones pulmonares, además de contener sustancias que pueden causar cáncer en los pulmones.

Estos mitos han creado estereotipos falsos con respecto a las consecuencias del consumo de drogas, a las personas que tienen problemas relacionados con las drogas, y también a sus familias, sus comunidades, y a los profesionales de salud que trabajan con ellos. El consumo, el abuso de drogas y la drogadicción son problemas de salud pública que afectan a mucha gente, y tienen amplias repercusiones negativas personales, familiares y sociales.

Es fundamental reemplazar creencias erróneas sobre las drogas con evidencia científica sólida sobre sus efectos, sus consecuencias personales, familiares y sociales, y aceptar que la drogadicción es una enfermedad crónica que puede afectar a todos los estratos sociales.

Cuando una persona decide conscientemente usar drogas, se expone al riesgo de comenzar a abusar de ellas. Y la drogadicción comienza con el abuso.

Muchas personas que sufren de depresión, ansiedad, baja autoestima u otros problemas de salud mental empiezan a usar drogas o alcohol para aliviar su padecimiento.

Se ha comprobado que el uso de drogas o alcohol reduce las inhibiciones e impide el buen juicio, lo cual puede contribuir a la participación en actividades de riesgo con respecto al VIH, a aumentar el riesgo de suicidio, de conducta antisocial, y la predisposición a exponerse a accidentes y conductas violentas.

* Dr. Gustavo G. Kasparas: Médico especialista en Psiquiatría y Psicología Médica; Consultor en Recursos Humanos y Psicología Institucional; Coordinador del equipo de Psiquiatría de Helios Salud; Psiquiatra de FUNCEI;; Miembro Titular de la Asociación Argentina de Psiquiatras; Miembro de la Sociedad Argentina de SIDA.

Qué es la drogadicción o dependencia de drogas

Un adicto es una persona cuya vida está controlada por las drogas.

La dependencia de las drogas implica una forma de consumir que conlleva un deterioro o malestar significativo que se expresa por tres o más de los siguientes puntos:

  • Tolerancia (necesidad de aumentar la cantidad de droga para obtener el mismo efecto).
  • Abstinencia (síntomas emocionales o físicos al detener el consumo).
  • Aumento frecuente del consumo de cantidades más altas.
  • Esfuerzos infructuosos de abandonar el consumo.
  • Empleo de mucho tiempo en actividades para conseguir la droga.
  • Deterioro de las actividades sociales, familiares, laborales o recreativas debido al consumo de drogas.
  • Persistencia en el consumo a pesar de reconocer los problemas que produce.

Qué es el abuso de drogas

El abuso de drogas se define como un patrón de consumo, acompañado por una o más de las siguientes situaciones, en un período de doce meses:

  • No cumplir con responsabilidades mayores en el trabajo, la escuela o el hogar.
  • Consumir drogas mientras se realizan actividades físicamente peligrosas (operación de maquinarias, conducción de vehículos, entre otras).
  • Tener, con frecuencia, problemas relacionados con el consumo de drogas ( por ejemplo ser arrestado por manejar bajo sus efectos o por lastimar físicamente a alguien mientras se está drogado).
  • Continuar consumiendo a pesar de tener problemas constantes con otras personas, causados o empeorados por los efectos de la droga.

El abuso de drogas es el paso previo a la dependencia.

Tratamiento

Los drogadictos sufren de ansia y uso compulsivo de la droga, y no pueden dejar de consumirla por sí mismos. Necesitan un tratamiento para poder terminar con esta conducta.

En los programas de tratamiento se utilizan varios métodos para ayudar al paciente a encarar el problema y a evitar recaídas.

No podemos hablar de cura, sí de una costosa recuperación. Por este motivo, es fundamental que pongamos énfasis en la prevención, para evitar todo el daño emocional y físico que las distintas drogas producen.

Una prioridad actual para nuestra sociedad es discernir entre programas de prevención con "encanto cultural o político" y programas de eficacia documentada que comprometan a todos los sectores de la comunidad.

Aspectos fundamentales que deberían tomar en consideración los programas de prevención:

  • Relaciones familiares. Los programas de prevención resultan efectivos cuando enseñan a los padres de niños pequeños técnicas que ayuden a comunicarse mejor en familia, a mantener la disciplina con reglas claras, coherentes, firmes y constantes. La investigación muestra que los padres necesitan tomar un papel más activo en la vida de sus hijos: hablar con ellos de las drogas, vigilar sus actividades, conocer a sus amigos, y comprender sus problemas y preocupaciones personales.
  • Relaciones con los compañeros. Es importante que los programas de prevención enfoquen la relación de un individuo con sus compañeros. Estos programas desarrollan conocimientos prácticos que implican una mejor comunicación, el realce de las relaciones positivas con los compañeros, la intensificación de comportamientos sociales positivos, y técnicas de resistencia para poder rehusar las ofertas de drogas.
  • El ambiente escolar. Los programas de prevención eficaces apuntan también a la mejora de los logros académicos y al refuerzo del vínculo entre el estudiante y la escuela, al dar al joven un sentido de identidad y superación, y reducir la posibilidad de que deje de asistir a la escuela. Las investigaciones han encontrado que los niños tratan de no comenzar a usar drogas cuando comprenden sus efectos negativos (físicos, psicológicos y sociales), y perciben que sus parientes y amigos no aprueban esta conducta.
  • El ambiente de la comunidad. En el ámbito comunitario, los programas de prevención deben funcionar de manera coherente con las organizaciones cívicas, religiosas, judiciales, policiales y gubernamentales. Deben resaltar las normas contra las drogas y las referidas a la conducta social, por medio de modificaciones de políticas o reglamentos, actividades de los medios de divulgación y programas comunitarios de toma de conciencia. Pueden, asimismo, incluir nuevas leyes y su aplicación, restricciones publicitarias, y asegurar zonas escolares libres de drogas.

RECOMENDACIONES PARA PADRES:

Los jóvenes que consumen drogas o alcohol tienen una mayor probabilidad de:

  • Ser víctimas de un delito violento.
  • Tener problemas serios en la escuela.
  • Tener accidentes de tránsito como consecuencia de la bebida.

La influencia de los padres en los valores y las decisiones de nuestros hijos sobre el consumo de alcohol o drogas, es mayor antes de que empiecen a consumirlo, en particular durante los años previos a la adolescencia y los primeros años de dicho período.

Sugerencias para comunicarnos con nuestro hijo adolescente

Crear una comunicación abierta, de confianza con nuestros hijos es esencial para ayudarlos a evitar el consumo de drogas o alcohol. Si nuestro hijo se siente cómodo conversando abiertamente con nosotros, será más fácil guiarlo para que adopte decisiones saludables. Algunas maneras de comenzar:

  • Estimule la conversación. Invite a su hijo a hablar sobre todo lo que le interese. Escúchelo sin interrupciones y bríndele una oportunidad para que le enseñe algo nuevo. Escuchar activamente los intereses de su hijo prepara el terreno para mantener conversaciones sobre temas que le preocupan a usted.
  • Formule preguntas abiertas. Estimule a su hijo para que le comente lo que piensa y siente con respecto al tema que discuten. Evite preguntas que tengan una respuesta sencilla a manera de "sí" o "no".
  • Controle sus emociones. Si escucha algo que no le agrada, intente no responder con enojo. En cambio, respire profundamente unas cuantas veces y acepte sus sentimientos de manera constructiva.
  • Convierta cada conversación en una situación "en la que todos ganan". No reprenda o intente "ganar puntos" con el adolescente demostrándole la manera en que está equivocado. Si demuestra respeto por el punto de vista de su hijo, las perspectivas son mejores para que su hijo escuche y respete su opinión

Medidas a seguir:

  • Establecer una relación cariñosa, de confianza con su hijo.
  • Facilitar el diálogo abierto y honesto con su hijo.
  • Conversar con su hijo sobre los hechos relacionados con el alcohol y las drogas, las razones para evitarlos y las maneras de prevenir el consumo en situaciones difíciles.
  • Seguir con atención las actividades de su hijo y trabajar con otros padres para formular reglas comunes sobre el consumo de alcohol entre los adolescentes.
  • Crear reglas familiares sobre el consumo de alcohol entre los adolescentes y determinar las consecuencias.
  • Poner límites, fortaleciendo la tolerancia a la frustración.
  • Dar un buen ejemplo respecto a su propio consumo de sustancias.
  • Estimular a su hijo para que establezca amistades saludables y divertidas alternativas al consumo de sustancias.
  • Saber si su hijo se encuentra ante un riesgo alto por un problema de alcohol o drogas; en tal caso, adopte medidas para disminuir el riesgo.
  • Conozca los signos que pueden advertir sobre un problema de consumo de drogas o alcohol y actúe rápidamente para obtener ayuda para su hijo: cambios en el estado anímico (arrebatos de cólera, irritabilidad o conducta defensiva), problemas escolares (escasa asistencia, notas bajas o acciones disciplinarias frecuentes), rebelión desmedida contra las reglas de la familia, cambio de amigos y no los lleva para que usted los conozca, aspecto desordenado, falta de participación en intereses anteriores y energía general baja, encontrar alcohol en el cuarto o en la mochila de su hijo o aliento a alcohol, lapsos de memoria, concentración baja, ojos inflamados, falta de coordinación o torpeza, trastornos del habla.
  • Confíe en que usted, como padre, puede ayudar a su hijo a evitar el consumo de drogas.

Recursos

Puede obtenerse más información acerca del abuso de drogas y drogadicción, mediante la comunicación con las siguientes organizaciones:

Narcóticos Anónimos de la Argentina San Martín 66 - 2 P - Ofic. 217 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel.: (011) 4342-6659 / 4345-7445
Línea de ayuda las 24 horas: 4345-7445
Web site: www.na.org.ar
e-mail: oficina@na.org.ar

Secretaría de programación para la prevención de la drogadicción y la lucha contra el narcotráfico (SEDRONAR) Sarmiento 546 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - C1041AAL
Tel.: (011) 4320-1200
Orientación telefónica anónima y gratuita: 0800-222-1133
Web site: www.sedronar.gov.ar