2008-06-12
Diario La Nación - Sección: Ciencia/Salud

Vuelta al mundo de la tomografía coronaria

Las cifras reflejan las características de una obra que pretende ser el primer título en español sobre uno de los más prometedores recursos tecnológicos de la actualidad: Tomografía computadorizada en la enfermedad coronaria (Editorial Akadia, 2008). El libro reúne los últimos conocimientos sobre esta herramienta que -a una década de su introducción- está revolucionando el diagnóstico de las cardiopatías.
“Nuestro objetivo es que tanto los residentes, como los cardiólogos y hasta los médicos de atención primaria estén en condiciones de elegir cuándo conviene emplear la tomografía en los distintos casos, entre la multiplicidad de estudios diagnósticos con que se cuenta en la actualidad”, explica la doctora Patricia Carrascosa, una de los especialistas que tuvieron a su cargo este volumen editado en papel ilustración y con imágenes de gran calidad.
Tanto Carrascosa como el doctor Mario García, director del Laboratorio de Imágenes Cardiológicas no invasivas y profesor de Medicina y Radiología de la Universidad Mount Sinai, en Nueva York, se decidieron a preparar esta obra porque “la tomografía sólo se está aplicando en la enfermedad coronaria desde hace dos o tres años” y muchos profesionales necesitan completar su formación, afirman.
“Como es una técnica nueva, mucha gente tuvo que aprender muy rápido -dice García-. Por lo menos en los Estados Unidos, en muchos casos el entrenamiento de quienes la utilizan es rudimentario y no hay cursos para que uno se haga un experto.”
En el libro se recorre, además, “la historia de esta tecnología, su evaluación prospectiva en diferentes síndromes clínicos, su comparación con otros métodos y, principalmente, las convincentes imágenes que sustentan su rol diagnóstico”, escribe en el prólogo el doctor Carlos Tajer, director del Curso de Diplomatura en Investigación Clínica del Grupo de Estudio, Docencia e Investigación Clínica (Gedic).
Para García, la tomografía computarizada está llamada a cumplir un rol protagónico incluso en la sala de emergencias, debido a que está comprobado que nunca da un falso negativo. “En la emergencia se necesita una respuesta rápida -ilustra-. Si un paciente tiene dolor de pecho, con la rutina de estudios habituales uno puede tener que esperar hasta 24 horas. Mientras que con esto en 15 segundos se le toman las imágenes y el paciente se va para su casa. Es algo inaudito para la realidad a la que los cardiólogos estamos acostumbrados.”