No a la obsesión por la balanza en cuarentena. Si a cuidarnos sanamente, incorporar hábitos saludables.

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Por Lic. Laura Romano - autora de "Las dietas tienen un final"
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Regla del 80/20  

La ansiedad y la preocupación por el peso y la alimentación son uno de los puntos que el aislamiento social, preventivo y obligatorio puso en evidencia. Muchos quedaron desorganizados con sus horarios, los zoom, el trabajo a distancia y la dificultad y el riesgo de salir a comprar

Todos juntos en sus casas las 24 horas del día, los siete días de la semana, la alimentación se volvió protagonista: están todos en la mesa para las cuatro comidas no falta nadie!

La pregunta: ¿es la cuarentena el momento para empezar una dieta? ¿Se come por hambre real o por ansiedad? ¿Es posible encontrar un punto medio entre comer sano y darse gustitos?

La cuarentena no es el momento para ponerse a dieta porque las dietas tal y como se conocen son restrictivas, son prohibitivas y la restricción genera más ansiedad y más deseo. Es importante empezar un cambio de hábitos que tenga que ver con comer sano, medido, controlado pero también poder darse los gustos porque si nos ponemos muy restrictivos y nos vamos al extremo eso termina generando mucha más ansiedad que afectaría negativamente en lugar de favorecer al descenso de peso. Las dietas en general se sostienen un tiempo y al poco tiempo se abandonan, y el rebote en el peso será más grande cuanta más ansiedad se haya acumulado durante la dieta.

La forma de lidiar con los kilos de más en esta cuarentena sin enloquecer es comer más sano, darse gustos de vez en cuando y entrenar. Hay rutinas dadas por profesores al alcance de todos, con propuestas según las necesidades. Lo ideal es comer lo más sano, con algún desvarío y entrenar para no tener que restringirse tanto porque también es verdad que en este tiempo el gasto calórico disminuyó un montón.

En mi cuenta  de Instagram @integralnutricion comparto tips y recetas para comer sano, y lo importante es tener en cuenta que esta situación no es parte de nuestro hábito, entonces si aumentamos de peso porque estamos todo el día en casa, tenemos más tiempo para comer, estamos más ansiosos, nos movemos menos, debemos saber que es algo que ojalá sea pasajero y en un tiempo vuelva a la normalidad y cuando los hábitos vuelvan a ser los de antes y volvamos a estar más activos y tengamos más tiempo fuera de casa seguramente se acomodará.

Por el contrario, mucha gente logró bajar de peso en la cuarentena porque está cocinando y comiendo más sano, más ordenado y eso también hay que tenerlo en cuenta Me parece que también es interesante saber que se puede comer más sano, más casero y sobre todo aprovechar para generar hábitos de horarios y no saltarte ninguna comida, que cuando uno está en la vorágine laboral es más difícil.

Para el momento de los “permitidos”, anoten esta regla que permite comer sano y darse los gustos, que es “la regla del 80/20”. “Me propongo comer sano, medido y controlado la mayor parte del tiempo, pero no todo el tiempo porque sabemos que es insostenible; entonces ese 20% nos permite más flexibilidad, disfrutar de esas comidas que comemos únicamente por placer y por gusto, que sabemos que nutricionalmente no están bien pero que tienen que ver con la vida social, que aunque ahora no sea social generalmente pasa que el fin de semana tenemos ganas de comer algo diferente, darnos un gusto. Recuerden que  “Yo digo el merecido 20%, que si lo calculamos en cantidad de comidas, y tenemos en cuenta que la semana tiene 28 comidas (desayuno, almuerzo, merienda y cena por siete días) el 20% son cinco comidas, lo cual es un montón y son momentos que podemos aprovechar para disfrutar un poco más comiendo algo rico, comiendo un postre, una comida que no sea tan sana pero que nos gusta y de esa manera podemos lograr un equilibrio que siempre va a ir a favor de lo saludable”.

Algo importante para el que no tiene balanza “no se compren hay muchas cosas que nos permiten identificar si se aumentó de peso”. “Hay gente que tiene balanza y tiene el hábito de pesarse, de todos modos yo siempre recomiendo que no lo hagan muy seguido porque puede ser contraproducente si, por ejemplo, uno se pesa teniendo la idea de que había bajado y aumentó, puede ser frustrante y la persona termina restringiéndose y la restricción genera más ansiedad. Y al fin y al cabo eso puede ser contraproducente y puede llevar a pensar que todo el esfuerzo no sirve para nada y la persona se deja de cuidar”.